Panorama ecónomico para el 2009


El gobierno nacional sigue realizando anuncios sobre nuevos programas de inversiones públicas, que posiblemente terminen siendo poco relevantes para resolver la situación de la economía nacional. Estos anuncios de nuevas medidas por parte de la presidenta Cristina Fernández tratan de ocultar los verdaderos problemas que enfrenta la Argentina: la reducción en los precios de exportación reducen el equilibrio de la balanza comercial, se carece de financiamiento externo debido a la crisis financiera internacional y por la calificación de nuestro país a nivel mundial y el creciente aumento del gasto público.

Dadas las dificultades políticas para ajustar el gasto del sector público, la solución clásica que proponen la mayoría de los economistas es dejar depreciar el peso. Esto ayudaría al ajuste de la economía y le permitiría al Banco Central registrar una ganancia patrimonial. Pero la depreciación de las monedas locales contra el dólar, que ya han realizado Brasil y Chile, choca en la Argentina con el riesgo de asustar a los depositantes y producir una corrida bancaria.

Lo que queda claro es que la recuperación de la economía vivida entre 2003 y 2008 tuvo mucho que ver con el notable aumento de los precios de los commodities que produce la Argentina. Pero hoy comienzan a verse los costos de las decisiones populistas que marcaron la política oficial de los últimos años: subsidios indiscriminados, controles de precios, jubilaciones sin aportes, aumento del empleo público, estatización de compañías, manejo del INDEC, etc. Estas medidas no se notaban tanto en un contexto de abundancia de recursos, pero ahora la agonía del modelo populista se percibe con mayor claridad.

El deterioro de las cuentas del sector público provincial se pudo observar la última semana con los balances de fin de año. El principal motivo pareciera ser la caída en la recaudación tributaria nacional y su consecuente impacto en los giros de coparticipación a las provincias. El déficit financiero total pasaría de 600 millones de pesos en 2007 a 3.040 millones de pesos en 2008.

Pese a las presiones oficiales sobre las entidades que representan al comercio para que mostraran una "imagen positiva" de las clásicas ventas de fin de año, las cifras reales reflejan una marcada caída del consumo en Diciembre.

La recaudación viene cayendo en el último año por la desaceleración de la economía producida por la crisis financiera global. Los Kirchner que mostraron siempre que cuidaban la "caja" están muy preocupados al respecto, pero esto es el resultado de un comportamiento imprevisor. Los ajustes que el gobierno no quiso hacer en buenos tiempos económicos, se comienzan a precipitar ahora cuando arrecia la crisis, el país carece de crédito, los mercados externos se estrechan y la desconfianza se extiende. Las últimas encuestas registran la creciente preocupación de la opinión pública por el tema del desempleo que podría provocar la actual crisis económica, un asunto que tiende a igualar a la inquietud por la inseguridad según los últimos números relevados.

Si no funcionan las medidas anunciadas por el gobierno para aliviar el problema de la economía y no mejoran los precios internacionales la Argentina camina hacia una posible recesión en el año que comienza, marcada por la asfixia que le producirá al sector privado un sector público que quiere continuar expandiendo su gasto cuando el menor tamaño de la economía requeriría una fuerte contracción del mismo.