Todos se preguntan actualmente como saldrá el Kirchnerismo en las elecciones de fines de Junio, que aunque son de carácter legislativo tanto la oposición como el propio oficialismo la están convirtiendo en un virtual "referéndum presidencial" en donde sus resultados condicionarán el futuro de la presidente Cristina Fernández de Kichner.La perspectiva actual que no muestran las encuestas indican en general que los resultados no favorecerán a los Kirchner, lo que desencadenará un debilitamiento político del matrimonio gobernante. Es por ello que el peronismo está tratando de generar una alternativa política propia disfrazándola de oposición o frente disidente, pero en el fondo el objeto es preservar el partido hegemónico (peronista) en una eventual caída del gobierno kirchnerista, no permitiendo a otros sectores ganar espacio político.
Al leer los diarios o ver la TV, ya se nota como existe una carrera dentro del peronismo para tratar de heredar el poder de los Kirchner. En esta competencia comienzan a participar Duhalde, Solá, De la Sota, Rodriguez Saa y Reutemann, entre otros. La idea es que se debe intentar salvar la imagen del peronismo como el único partido capaz de asegurar la gobernabilidad, y llegado el caso hasta utilizar un líder extrapardidario como Mauricio Macri si las circunstancias lo ameritan.
Mientras esto ocurre, Elisa Carrió (ARI) está intentando ampliar sus filas haciendo alianzas con el radicalismo, el socialismo y hasta dirigentes agropecuarios. Ella cree que la crisis política que se avecina será la primera en mucho tiempo que sorprendería al peronismo en el poder y lo desgastaría en un alto grado.
¿Qué sucederá luego del 28 de Junio? Hay quienes creen que ante un pésimo resultado electoral y por los problemas que se le acumulan al gobierno en distintos frentes, la presidente Cristina Fernández de Kirchner renunciaría y Julio Cobos asumiría la presidencia hasta el 2011 como marca la constitución nacional. Pero este escenario está condicionado a dos factores: los Kirchner detestan a Cobos y quieren conservar el poder.
Lo que se puede apreciar actualmente es que el plan oficial es pasar el tiempo de la mejor manera posible, minimizar al máximo el posible daño electoral tratando de atomizar a la oposición interna y externa, esperar que la economía mundial y los precios de las commodities mejoren. A la vez es muy probable que se realicen ajustes de tarifas y una pequeña devaluación para tratar de reactivar y hacer más competitiva la economía local luego de las elecciones.
Lo que comienza a vislumbrarse es que el debilitamiento de los Kirchner es casi irrecuperable y que el peronismo opositor y un frente radical-socialista comienzan a consolidarse como opciones electorales. De ocurrir esto y consolidarse las uniones electorales, se podría volver a un nuevo bipartidismo. También la derecha argentina ya ve la posibilidad de un peronismo pro mercado como lo fue el que intento el ex presidente Carlos Menem.
Si se analiza la historia reciente del peronismo, de mantenerse en el poder cualquiera sea su figura dominante difícilmente se dejen de lado las tradicionales prácticas corporativas y la tendencia hegemónica que lo caracterizan, mientras que el radicalismo-socialismo les costará mantener la gobernabilidad y convivir con un peronismo opositor. Otras alternativas, desgraciadamente, todavía no se perciben en el horizonte político argentino.
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